Oh mi pobre Odiseo que será de ti, ya no puedo continuar, maldigo las noches insoportables por las que he de pasar, deseo ver la felicidad, hace ya tanto tiempo de eso, ¿Qué será de ella?¿Qué será de ti?
Nobles hombres de todas partes vienen, pues su mano no cogeré, esperanza que pervive en mí, yo de ti no me olvidaré.
Esperando en aquel lugar dónde nunca te vi llegar, tejiendo ante los nobles hombres les entretengo para el matrimonio consagrado evitar, al caer el espectáculo de luz y estrellas este manto yo desligo, con la idea obsesionada de volverte a ver aunque por un instante sea nada más, entretengo y me castigo por desamparo nada más .
Me arrodillo ante los dioses con la esperanza de un reencuentro, a que nuestro amor sea entonces, eterno, pero sobretodo sea.
Oh si mi amado Odiseo ! Eterno como la mismísima alma pura, noble. Alma que descansa en el umbral de lo desconocido, intervalo de vida y muerte, dentro mío hay una voz que me dice que sigues vivo!
Sola y desprotegida me encuentro, con lágrimas en mis ojos, aún así mi esperanza se mantiene, mi amor por ti me fortalece, Oh! Odiseo
Desde el fondo de mi más solemne corazón cosecho heridas de desamor, el rencor olvidado, cosa del pasado.
Por los mares, por las aves, por la cosecha que lleva la madre naturaleza mis mejores palabras de amor a ti daría, más si tu pudieras tan sólo oírme, ¡Qué feliz me sentiría!
Al ir a dormirme y mientras cierro mis apagados, tristes, melancólicos ojos, me pregunto que será de ti, cuando volverás.
Forzosa sonrisa a los habitantes he de dar, para que ellos no puedan tan sólo sospechar, prohibido está, mi más intenso sufrimiento por ellos pensar, calvario por el que se mueven mis más profundos pensamientos evitar, el ellos felices han de estarcada día si nuestro amor será consagrado finalmente
Frágil mi cuerpo se encuentra, energías perdidas en una dulce espera, nobles hombres de todas partes vienen, pero yo sigo aquí, te siento
Oh Odiseo del alma mía guardando el sitio que te pertenece aquí eternamente esperaría. .
Fuente utilizada: http://www.gratislibros.com.ar/dl1B.php?file=LaOdisea.zip

Canto 2
“…a mi casa y sacrifican bueyes, ovejas y gordas cabras y se banquetean y beben a cántaro, el rojo vino. Así que se están perdiendo muchos bienes, pues no hay un hombre como Odiseo que arroje esta maldición de mi casa. Yo todavía no soy para arrojarla, pero ¡seguro que más adelante voy a ser débil y desconocedor del valor! En verdad que yo la rechazaría si me acompañara la fuerza, pues ya no son soportables las acciones que se han cometido y mi casa está perdida de la peor manera. Indignaos también vosotros y avergonzaos de vuestros vecinos, los que viven a vuestro lado. Y temed la cólera de los dioses, no vaya a ser que cambien la situación irritados por sus malas acciones.
Os lo ruego por Zeus Olímpico y por Temis, la que disuelve y reúne las asambleas de los hombres; conteneos, amigos, y dejad que me consuma en soledad, víctima de la triste pena -a no ser que mi noble padre Odiseo alguna vez hiciera mal a los aqueos de hermosas grebas, a cambio de lo cual me estáis dañando rencorosamente y animáis a los pretendientes. Para mí sería más ventajoso que fuerais vosotros quienes consumen mis propiedades y ganado. Si las comierais vosotros algún día obtendría la devolución, pues recorrería la ciudad con mi palabra demandándoos el dinero hasta que me fuera devuelto todo; ahora, sin embargo, arrojáis sobre mi corazón dolores incurables Así habló indignado y arrojó el cetro a tierra con un repentino estallido de lágrimas. Y la lástima se apoderó de todo el pueblo. Quedaron todos en silencio y nadie se atrevió a replicar a Telémaco con palabras duras; Antínoo le dijo en contestación
Telemaco:
Y ha meditado este otro engaño en su pecho: levantó un gran telar en el palacio y allí tejía, telar sutil a inacabable, y sin dilación nos dijo: "Jóvenes pretendientes míos, puesto que ha muerto el divino Odiseo, aguardad, por mucho que deseéis esta boda conmigo, a que acabe este manto -no sea que se me pierdan inútilmente los hilos-, este sudario para el héroe Laertes, para cuando lo arrebate el destructor destino de la muerte de largos lamentos. Que no quiero que ninguna de las aqueas del pueblo se irrite conmigo si yace
sin sudario el que tanto poseyó.
Así dijo, y nuestro noble ánimo la creyó. Así que durante el día tejía la gran tela y por la noche, colocadas antorchas a su lado, la destejía. Su engaño pasó inadvertido durante tres años y convenció a los aqueos, pero cuando llegó el cuarto año y pasaron las estaciones, una de sus mujeres, que lo sabía todo, nos lo reveló y sorprendimos a ésta destejiendo la brillante tela. Así fue como la terminó, y no voluntariamente, sino por la fuerza…”
Treball realitzat per Ayelen Vizcaino
2n BTX curs 2008-2009
